La narrativa dominante en las tendencias de la Generación Z dice que están migrando hacia productos más saludables.
Y sí, eso es cierto… pero no es toda la historia.
En un análisis del mercado encontramos que, aunque existe un interés creciente por alimentos con atributos de salud y bienestar, la decisión final rara vez se toma desde una sola variable. El precio sigue pesando. El placer no desaparece. La conveniencia y el valor emocional siguen siendo determinantes.
La Gen Z no elige entre “saludable” o “rico”, entre “cuidarse” o “disfrutar”. Decide en tensión constante entre lo que quiere consumir y lo que realmente puede pagar, entre aspiración y realidad. Por eso no abandona categorías, sino que ajusta comportamientos: cambia marcas, formatos, frecuencias y momentos de consumo.
En el reporte “Generación Z y la transformación de la industria de alimentos en México” analizamos:
- por qué la tendencia hacia lo saludable coexiste con el consumo por placer,
- cómo el precio redefine elecciones sin eliminar aspiraciones,
- y qué implica competir en un mercado donde el valor percibido va mucho más allá de lo funcional.
¿Te interesa leer más sobre el consumo de la Gen Z?